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SEGUNDA INFANCIA

Con el fin de lograr el propósito de disfrutar de una segunda infancia, conviene recurrir a los hábitos que caracterizan a los niños, más allá de sus rasgos infantiles:

RECREATE segunda infancia

1.       Aprecia la singularidad de cada momento, de cada día:

Con tres años, es posible que un niño este celebrando su cumpleaños próximo al numero 1.095 o quizás incluso mas, si contamos con que haya querido celebrar no solo los suyos propios, sino también los de sus amigos, sus familiares, sus peluches, sus personajes favoritos  y ¡¡¡los de sus amigos imaginarios!!!

2.       Mantente activo

El movimiento es vital para tener una actitud positiva. Contribuye a mantenerte física y mentalmente sano. La ausencia de movimiento, quedarse parado, lleva al estancamiento en todos los sentidos. Haz deporte, baila, camina,… ¡¡¡levántate!!! Solemos decir que los niños están llenos de energía, y justificamos su necesidad de movimiento por esta causa. Pero esta es una vía de doble sentido. El movimiento genera energía interna, ¡¡¡aprovéchalo!!!

3.       Cultiva tu curiosidad y flexibilidad

La curiosidad de los niños ¡¡¡no tiene límites!!! Gracias a ella logran, durante los primeros años, ritmos de aprendizaje que no volverán a lograr conforme se hagan mayores. La curiosidad les proporciona respuestas a multitud de preguntas. Se trata de información que ellos asimilan y con la que experimentan y transforman a su vez. Gracias a rápidos procesos estadísticos y de asociación, consiguen proyectar mundos irreales, imaginarios, creados por ellos mismos con una facilidad pasmosa.

La flexibilidad les aporta la posibilidad de analizar situaciones y comportamientos desde distintos puntos de vista, dado que no tienen preconcepciones de las cosas. En relación a la flexibilidad, conviene recordar que al igual que ocurre con el movimiento, un ejercicio relajado que mejore nuestra flexibilidad física, como el yoga, el tai chi o el chi kung, nos conducirá a una condición mental menos rígida, lo cual es fundamental si queremos avanzar por el camino de la creatividad.

4.       Juega, ríe, disfruta

Recientes descubrimientos de neurocientíficos han revelado, aunque la comunidad de educadores ya lo intuía, que el juego es un excelente vehículo para el aprendizaje de los niños. Jugando, estimulan la  actividad del cortex cerebral y las conexiones neuronales de ambos hemisferios, lo que les proporcionara habilidades necesarias para su etapa de adultos. Cómo sea el niño de hoy, condicionará cómo sea el adulto de mañana.  Más aún, en nuestra etapa de adultos y mayores, el juego puede ser una excelente herramienta para reducir el estrés. Además contribuirá a renovar y establecer nuevas conexiones neuronales, a menor ritmo que cuando fuimos niños, pero dándonos la oportunidad de gozar de una mayor longevidad con mejor calidad de vida.

El humor y la risa, nos proporcionan además de excelentes ratos, un completísimo ejercicio físico. No en vano, al reír movilizamos cientos de músculos de nuestro cuerpo. Incluso esbozar una pequeña sonrisa puede ser suficiente para cambiar nuestro estado de ánimo, gracias a que los músculos involucrados envían al cerebro impulsos cerebrales propios de una situación en la que nos encontramos felices y contentos.

Disfrutar es la tendencia natural de los niños, no importa cuál sea el contexto o la situación, su capacidad de desinhibición les permite exprimir la vida a cada minuto. Es puro acto de supervivencia. Sobrevivir en diferentes contextos y situaciones también es una tarea nuestra. Por tanto, al igual que los niños, ¡¡¡DISFRUTEMOS CADA INSTANTE DE NUESTRAS VIDAS!!!

5.       Concéntrate en cada una de tus tareas

Seguro que en tu entorno conoces a algún niño pequeño. Si has tenido ocasión de verle delante de una pantalla viendo su serie favorita de dibujos animados, sabrás que ese no es momento para dirigirte a él. Los niños son capaces de lograr una concentración prácticamente absoluta cuando algo les atrae y les interesa. Y esto ocurre normalmente cuando aprenden con lo que están viendo.

En el caso de los adultos, es posible que haya tareas rutinarias que nos aburran. Sin embargo, ésta es una oportunidad para concentrarse en aspectos de la tarea en los que no hubieras reparado hasta ese momento. Se trata de enfocar la mente en lo que estés haciendo en ese momento, poniendo los cinco sentidos. Verás como captas algún aspecto nuevo que te hubiera pasado desapercibido hasta entonces, e incluso que recuperas el interés por esa tarea.

6.       Despreocúpate

Los niños tienen habitualmente una actitud despreocupada que les permite tener más ocasiones de juego, de risas, de disfrutar de cosas que les interesa y de aprender con todo ello.

Mientras los adultos, agobiados en muchas ocasiones por el estrés de la vida actual, exigente, con mucha competencia, sin tiempo que dedicarse a uno mismo, invertimos el poco tiempo de que disponemos en preocuparnos por cosas o situaciones que quizás nunca lleguen a pasar. Ocuparse con antelación a que se de una situación, puede ser en muchos caso una pérdida de tiempo y de energía. Trata de mantener una actitud despreocupada a la par que responsable, de forma que no dejes de hacer nada de lo que debas.

7.       Se abierto y generoso

Los niños tienden a compartir con los demás su felicidad, su alegría y les encanta ayudar.

Como adultos, siempre es positivo recrear el niño que llevamos dentro, compartir nuestras alegrías y ofrecer a los demás nuestra ayuda desinteresada.

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¿Por dónde comenzar?

Derechos de imagen: FOTOLIA
Derechos de imagen: FOTOLIA

Emprender el camino creativo puede parecer una tarea ardua y en algunos casos ¡¡imposible!!

Una buena forma de comenzar cualquier actividad, es tomar como modelos a los mejores referentes en el ámbito en el que queramos emprender.

En el campo de la creatividad, hay referentes indiscutibles a lo largo de la historia de la humanidad. Los personajes relevantes en este ámbito son innumerables, no sólo en el campo puramente artístico sino también en el de áreas científicas como las matemáticas, la física o  la ingeniería. Esto es así, porque para crear diseños, como el propio Leonardo Da Vinci, o desarrollar teorías físicas, como Einstein, es necesario utilizar un amplio abanico de recursos, más allá del mero cálculo matemático. De hecho, ambos personajes se caracterizaron por trabajar con gran parte de las capacidades cerebrales que poseemos los seres humanos. Se les reconoce por ello como personas íntegro-cerebrales.  Da Vinci y Einstein, como muchos otros genios, utilizaron no sólo números, lógica y desarrollos matemáticos, sino que recurrieron a la imaginación y la intuición, así como al uso de imágenes como recurso más efectivo de comunicación y a utilizar diferentes enfoques para resolver grandes cuestiones.

La creencia arraigada de que los artistas son personas con un buen desarrollo del hemisferio derecho, y que los científicos son personas que han desarrollado su hemisferio izquierdo, es en cierta medida equívoca por parcial. Sabemos que aquellos artistas que no son capaces de estructurar ideas y conceptos y de trabajar con una lógica y una disciplina, difícilmente llegarán a alcanzar el éxito del que seguro son capaces y que merecen. De la misma forma, científicos que se centren exclusivamente en deducciones lógicas y analíticas, que desprecien la posibilidad de plantearse nuevas perspectivas para resolver un problema, y que no confíen parte de su metodología a la imaginación o la intuición, serán como el atleta que, con una lesión, participa en una competición con menores opciones de vencer.

Es fundamental saber que la estructura del cerebro le dota de una operativa sinérgica. Es necesario y conveniente utilizar todas las áreas del mismo para lograr nuestras mayores capacidades o habilidades. De la misma forma, trabajando un área específica, digamos los números con el hemisferio izquierdo, se estimulará automáticamente otra zona del hemisferio derecho, debido a las ramificaciones neuronales que se establecen entre ambos hemisferios.

Esto, que en el ámbito de la educación de niños y jóvenes es vital conocerlo para estimular convenientemente su desarrollo, no es menos importante en el caso de adultos, profesionales e incluso organizaciones y empresas. Hoy en día profesionales muy especializados, pongamos en áreas técnicas, se enfrentan a un mundo laboral en el que con seguridad precisarán de otras habilidades complementarias, propias del hemisferio derecho, como la empatía o la creatividad, que les ayuden a conseguir el éxito profesional. De igual forma, muchas empresas deberán revisar sus procesos y analizar si están trabajando para el éxito, aprovechando las sinergias de habilidades y capacidades propias de los dos hemisferios cerebrales, o bien, están trabajando “lesionadas”, no con el 100% de sus capacidades, lo que les limitará naturalmente sus probabilidades de éxito.

Pero atención, si tienes el privilegio de estar cerca de un niño, ¡¡¡tienes el mejor modelo de creatividad delante de ti!!! O en otro caso, si no lo estas, quizás puedas hacer un viaje introspectivo y ¡¡¡recordarte a ti mismo siendo un niño!!! En este sentido, y con el fin de afianzar nuestro periplo creativo quizás sea bueno, más que vivir una segunda juventud, ¡¡¡VIVIR UNA SEGUNDA INFANCIA!!!